GRANADA: DE TAPAS Y ATARDECERES
España nos regala en toda su extensión lugares maravillosos por su geografía y por su historia, pero nada es parecido a Granada en Andalucía, en el sur del país.
Cuando llegamos a Granada no podemos evitar sorprendernos al descubrir una ciudad maravillosa y acogedora donde la cultura y la historia se respiran y se sienten en cada rincón, en cada calle, en cada lugar.
Tras cruzar el puente del río Genil podemos detenernos en la fuente de las Granadas, una obra de arte construida íntegramente en bronce y desde allí atravesar la Carrera de la Virgen hasta la Fuente de las Batallas, cerca de la Puerta Real, ya en el Centro de la ciudad.
Una ciudad moderna que, sin embargo, mantiene fiel sus rasgos arquitectónicos históricos. Con sus plazas, fuentes, iglesias y edificios que nos remontan a un pasado lejano con una marcada y fantástica fusión de la Cultura Nazarí, Castellana y Flamenca.
Al caminar por el Paseo de Los tristes o por las estrechas y adoquinadas calles en pendiente del Albayzín en el casco antiguo nos permite sentir como vamos retrocediendo en el tiempo con una muestra única de la arquitectura y el urbanismo andaluz de siglos anteriores.
Parada obligada es el Mirador de San Nicolás desde donde en silencio podemos observar la magnificencia de una maravillosa ciudad que se extiende a nuestros pies y al levantar la vista, como presentándose firme y orgullosa, La Alhambra, el monumento histórico más visitado de España.
Nos queda aún mucho por andar así que lo mejor es detenernos en algún Bar, de los tantos que aparecen en cada recorrido, y calmar nuestra sed y nuestra ansiedad por seguir con unas ricas Cañas y Tapas tan tradicionales en toda Granada.
Impacientes recorremos la cuesta de Gomérez que más que calle es un bosque que nos lleva hasta la puerta de ingreso del conjunto monumental que es La Alhambra, la fortaleza y residencia de la corte del Reino Nazarí en la edad media. Al entrar en La Alhambra caminamos casi mil años de historia. Una historia viva que se ve y se toca. Los Jardines del Generalife, la Alcazaba en las alturas, el Palacio del Emperador Carlo V y la joya de la corona, Los Palacios Nazaríes, una muestra de la evolución artística y arquitectónica del Reino de al-Andaluz que deja en su legado rastros de una cultura que nunca se extinguió y que llega hasta nuestros días.
Nos queda tiempo ahora para pensar en lo que vimos y vivimos en lugares que no se borrarán jamás de nuestra memoria y que mejor que hacer recorriendo la Gran vía de Colón hasta llegar a la Plaza de Isabel la Católica y buscar la Catedral de granada cuyo templo es una de las Obras cumbres del Renacimiento español.
Ya cansados de caminar no necesitamos de mucho andar para ir a por unas tapas y unas cañas en la Bib Rambla o en plaza de la Romanilla colmadas de gente del lugar o extranjeros que disfrutan, como siempre, de una gastronomía con una riqueza única, con una mezcla de dieta mediterránea y antiguas recetas de la época de dominación árabe.
Habrá que descansar y recuperar energías porque esto es solo una parte de lo que vamos a descubrir en Granada. Queda mucho por hacer, mucho por ver y mucho por contar.
Nos queda, por ejemplo, encontrar esos momentos mágicos que suceden cuando cae el sol en Plaza Nueva y, de repente, como de la nada, aparece algún bailaor que enciende la mirada de los paseantes con su destreza flamenca.
Maravillosa Granada, hermosa Andalucía; tierra entrañable que, aún siendo extranjero, la siento como si fuera mía.
Palo Villatoro
Comunicador mendocino radicado en Granada
